La carta que nunca envie (2) - Gonzalo Ayala
LETRA: No sé donde estás; y esta carta la escribo, no por ti, no por lo que eres: tal vez por el pasado, tal vez por las cálidas y sosegadas horas que tu locura o capricho me hayan regalado. Y si digo locura, no pienso en tu cabeza frágil, transmutable y voluptuosa: sólo pienso en los instantes en que de infernal pasión parecÃa tu corazón entregarse, como deshojando uno a uno los pétalos de una rosa.
...O tal vez escribo para mÃ, escribo para mi corazón, escribo para mi alma, o escribo
para mis sentimientos, que alguna
compensación han de tener por haberlos
feriado, a cambio de vanidad y sufrimientos.
¿Qué quieres que te diga? ¿Que te quise como mujer, como un fantasma o como mi amante? Como mujer, Dios te premió con todos los encantos terrenales; como fantasma, vagas por la vida, y tu vida vaga como un
fantasma; y como amante medrosa y sin
mañana... ja, ja, ¡qué dolor decirlo, pero mi alma fue para ti demasiado grande!
¿Sabes lo que es el alma, sabes donde se aprende a vibrar, a gozar y a sufrir con el dolor, la alegrÃa y la esperanza?
No lo sabes; pero, ¿acaso crees que existan parajes o tratados donde te enseñen a amar como hasta ahora nunca has amado?, ¿crees que conociendo a Sócrates, Platón o Aristóteles, tu alma se te ensanche y pueda cimbrar como la mÃa te lo ha mostrado? YO TE DIGO QUE NO, cosas como éstas sólo se aprenden en las entrañas de la madre que nos concibió; y mi madre me dio una esencia tan desaforada, que para amarte, mucha
alma me sobró.
Perdóname esta carta; aunque sé que nunca la enviaré. Primero, porque no sé dónde estás, y segundo, porque después de amarte tanto, el alma que te escribe no te quiere ofender.